El crecimiento de la población ha sido una de las fuerzas más frecuentemente citadas para
explicar la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental. El explosivo crecimiento poblacional mundial observado durante el siglo XX, ha sido
determinante de la condición global actual. No obstante, también se reconoce que el crecimiento per se no es el único
factor que determina la fuerza de la presión que se ejerce sobre el ambiente y los recursos
naturales. La capacidad económica de consumo de la sociedad tiene también una importante
influencia, así como la eficiencia técnica con la que se usan los recursos para la producción de
los satisfactores. Otras variables como la desigualdad,
el nivel de urbanización, el régimen jurídico y la institucionalidad también modifican la dinámica
de las causas subyacentes de la presión ambiental.
La economía nacional de la segunda mitad del siglo XX tuvo como eje de articulación,
primeramente, las políticas enfocadas al crecimiento y la industrialización planificada por el Estado.
Abiertamente se favoreció el incremento poblacional, la expansión de las fronteras agrícolas, la
creación y consolidación de poblados y núcleos urbanos, el desarrollo de las industrias y los servicios
públicos. Posteriormente, durante el último tercio del siglo, la norma de desarrollo continuó con la
búsqueda del crecimiento, pero con énfasis en la desregulación, la privatización y la inserción en
el mercado global. Durante esta etapa continuó la urbanización y se amplió la infraestructura de
telecomunicaciones.
Fenómenos como el cambio el climático, el adelgazamiento de la capa de ozono, la acidificación
de los océanos y la acelerada pérdida de los ecosistemas y su biodiversidad han llevado a
algunos científicos a cuestionarse si los cambios observados podrían desestabilizar al sistema
planetario y ocasionar consecuencias adversas para la humanidad. Con este enfoque surgió el
concepto de los “límites planetarios”
Tanto global como en México, el impacto de las actividades humanas
en el ambiente, esto a través de las huellas ecológica, hídrica y humana, así como por sus efectos
en la economía (por medio de los costos monetarios resultado de la degradación ambiental y el
agotamiento de los recursos naturales) y en la salud de la población, en este último caso, por las
enfermedades cuyo origen se vincula a la degradación ambiental.
El Índice de Desarrollo Humano
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) fue propuesto por el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) con el objeto de medir el desarrollo de la población en tres dimensiones básicas:
salud (considerando la esperanza de vida al nacer), educación (años promedio de escolaridad y años
esperados de escolarización) e ingreso (empleando el ingreso nacional bruto per cápita).
ENFERMEDADES ASOCIADAS A LA DEGRADACIÓN AMBIENTAL
La salud ambiental es una rama de la salud pública que busca entender los aspectos del ambiente
natural y humano (ya sean físicos, químicos y biológicos) que impactan la salud o alteran los balances
ecológicos esenciales para su preservación y el mantenimiento de un ambiente sano. Factores
ambientales relacionados con daños a la salud son, por ejemplo, la calidad del agua (que cuando
no es adecuada causa enfermedades gastrointestinales) y del aire (causante de enfermedades
respiratorias), el cambio climático, y los efectos asociados a las actividades agrícolas, el transporte,
el ruido y el manejo de los residuos sólidos, entre algunos otros.
- Enfermedades de origen hídrico
-
Infecciones respiratorias agudas
Ecosistemas terrestres
Los ecosistemas en general, y los terrestres en particular, han sido el sustento de las poblaciones
humanas desde los inicios de su historia, y las han provisto de bienes como alimentos (carnes,
frutas, verduras y aceites), madera y fibras para la construcción, leña como fuente de energía,
y pulpa de madera para papel, entre otros. Además de estos bienes, los ecosistemas ofrecen
servicios ambientales - no evidentes pero sí vitales para el desarrollo de cualquier sociedad
humana - como son la purificación del aire y agua, la generación y conservación de los suelos,
la descomposición y reciclaje de los desechos, el movimiento de nutrimentos, la protección
del suelo ante la erosión por viento y agua, la regulación del clima y el amortiguamiento de los
efectos de eventos meteorológicos extremos, entre otros.
LA VEGETACIÓN NATURAL Y EL USO DEL SUELO EN MÉXICO
La vegetación de nuestro país es diversa y heterogénea. El Instituto Nacional de Estadística
y Geografía (INEGI) utiliza un sistema de clasificación jerárquica que tiene en su nivel más
alto a las formaciones vegetales, que son categorías representadas por rasgos fisonómicos y
ecológicos (p. ej., bosque, selva, matorral, entre otros), dentro de las formaciones vegetales
se incluyen los tipos de comunidad que se definen por sus rasgos fisonómicos, ecológicos y
florísticos (p. ej., mesófilo de montaña, mediana, rosetófilo, sarcocaule, entre otros) y los
tipos de vegetación que combinan el nombre de la formación y el tipo de comunidad (p.
ej., bosque mesófilo de montaña, selva mediana perennifolia, matorral rosetófilo, matorral
sarcocaule, entre otros).
el uso del suelo se caracteriza por los arreglos, las
actividades y los insumos de la población para producir, cambiar o mantener un cierto tipo de
cobertura de la tierra; depende de la interacción que se establece entre la
cobertura de la tierra y las acciones de la población en su ambiente.
Ya es reconocido que el bienestar de las sociedades humanas depende en buena parte de los
ecosistemas naturales por los bienes y servicios que proporcionan, los que se sabe dependen
de la biodiversidad que contienen. También cada día se acumula evidencia que confirma que
la cantidad y calidad de esos servicios ecosistémicos se ve afectada por la degradación de los
ecosistemas y su biodiversidad.
El caso más conocido de afectación de los ecosistemas es la deforestación o pérdida de
vegetación natural que sería el caso más extremo, pues implica la remoción local de todas
las especies de plantas y animales, así como de los procesos y funciones que existían en esos
ecosistemas. Otro proceso importante de deterioro es la llamada defaunación, que consiste en
la remoción o reducción significativa del tamaño poblacional de algunas especies de animales
silvestres (por caza, extracción selectiva o por actividades ganaderas o agrícolas).
CAMBIOS EN EL USO DEL SUELO
De toda la historia de la humanidad, han sido los últimos 50 años donde los seres humanos han
transformado los ecosistemas del mundo más rápida y extensamente. Esta transformación es una de las causas de la liberación a la
atmósfera de cantidades importantes de gases de efecto invernadero (GEI), lo cual empeora el problema del cambio climático.
DEFORESTACIÓN
La principal preocupación en torno a la deforestación tiene que ver con la pérdida de la biodiversidad
y de los servicios ambientales que brindan los bosques y las selvas, y en las últimas décadas a la
influencia de esa pérdida en el calentamiento global. Las masas forestales proporcionan servicios
como la formación y conservación de los suelos. Los bosques y selvas son además reservorio de la
biodiversidad, además son fuente de bienes de consumo tales como la madera, leña, fibras y otros
productos forestales no maderables
FRAGMENTACIÓN
Cuando se remueve parte de la vegetación original de una zona, ya sea por fenómenos naturales
o por actividades humanas, suelen permanecer manchones pequeños relativamente intactos e
inmersos en usos del suelo distintos a los de la cobertura original. Estos manchones o “islas” de
vegetación conservan un menor número de especies nativas si se les compara con una superficie
equivalente sin fragmentar. Este fenómeno se debe a que las poblaciones de algunas especies
nativas necesitan una superficie mínima para realizar sus funciones a nivel de población, además de
que varios procesos de degradación ocurren con mayor intensidad en los bordes de los fragmentos.
OTRAS AMENAZAS A LOS ECOSISTEMAS TERRESTRES
INCENDIOS FORESTALES
INCENDIOS FORESTALES
Además de la deforestación y la fragmentación, los ecosistemas también son modificados
por otros factores naturales, como son los incendios, sequías, especies invasoras, plagas y
enfermedades forestales y los eventos climáticos extremos o atípicos.
Bajo condiciones naturales, frecuentemente los ecosistemas son capaces de amortiguar los
impactos y, después de un tiempo, volver a un estado similar al que se encontraban antes de
la perturbación; sin embargo, también es posible que estos factores naturales actúen de forma
sinérgica con perturbaciones asociadas a las actividades humanas, provocando daños severos a
la estructura y algunas funciones del ecosistema.
Los incendios forestales se consideran una condición que ayuda a producir cambios en la estructura
y dinámica de la comunidad vegetal.
Los efectos de los incendios sobre los ecosistemas dependen de su intensidad y frecuencia. El efecto
más importante es la remoción de la biomasa vegetal en pie y de los renuevos de las poblaciones
vegetales. Dependiendo de la extensión y la magnitud de la conflagración, las especies más dañadas
son las arbóreas, lo cual retrasa o interrumpe la regeneración natural, además de que propicia la
invasión de especies oportunistas, de plagas y enfermedades forestales
PLAGAS Y ENFERMEDADES FORESTALES
Las plagas, al igual que los incendios forestales, son un fenómeno natural que ayuda a controlar
la densidad y la distribución espacial de las poblaciones y son consideradas una de las principales
causas de disturbio en los bosques templados. En México se tiene registro de alrededor de 70
especies de insectos y patógenos que afectan al arbolado del país
FACTORES RELACIONADOS AL CAMBIO DE USO DEL SUELO
Existen varias hipótesis que tratan de explicar los factores responsables del cambio de uso del suelo.
La hipótesis más aceptada es la presión que ejerce el crecimiento de la población sobre la demanda
de recursos locales para el desarrollo de viviendas, industria, vías de comunicación y ampliación de la
frontera agropecuaria, entre otras. Aunque se reconoce la relación entre el crecimiento de la población
y el cambio del uso del suelo, esta relación no es lineal y simple, pues en las últimas décadas se ha
observado que las tasas de crecimiento poblacional y de expansión de la frontera agropecuaria o
zonas urbanas no han crecido a la misma velocidad: la superficie agropecuaria se ha expandido más
lentamente que el crecimiento de la población mundial. Este fenómeno podría explicarse por las
formas nuevas de producción intensiva en espacios más reducidos y a la construcción de ciudades
verticales en vez de horizontales.
USO DE LOS RECURSOS NATURALES DE
LOS ECOSISTEMAS TERRESTRES
La vegetación natural del país, su diversidad biológica y sus servicios ambientales son una fuente
importante de recursos. En la actualidad la mayor parte de los alimentos consumidos por los humanos
proviene de plantas y animales domesticados, sin embargo, esto no significa que su dependencia
de la vida silvestre sea poca o nula, por ejemplo, una proporción importante de la población, en
particular en situación de pobreza y que habita en zonas rurales, sigue utilizando leña como fuente
de combustible. En países en desarrollo, miles de sus habitantes obtienen gran parte de su dieta a
partir de la pesca o la caza. En estos países es común que el humano no intervenga en la producción
o crianza de los organismos que consume, sino que los obtenga del medio silvestre.
Los bosques y selvas brindan diversos servicios ambientales a la sociedad: por un lado se
encuentran los productos maderables, que se refieren a la madera para la producción de escuadría (tablas, tablones, vigas y materiales de empaque), papel, chapa, triplay y leña para la generación
de energía; por otro lado están los productos no maderables, que incluyen a la tierra de monte,
resinas, fibras, ceras, frutos y plantas vivas, ente otros
CONSERVACIÓN Y MANEJO SUSTENTABLE DE LOS
ECOSISTEMAS TERRESTRES Y SUS RECURSOS NATURALES
Las consecuencias ambientales de la deforestación, la fragmentación y la degradación de la cubierta vegetal son evidentes en México: van desde el empobrecimiento del paisaje que ha sido sustituido por tierras desmontadas, hasta la erosión de los suelos, siendo este recurso el más importante para la recuperación de las masas forestales. La pérdida de los ecosistemas terrestres también promueve la pérdida de la biodiversidad y afecta su estabilidad y resiliencia. Además, afecta negativamente la disponibilidad y la calidad de las aguas superficiales y subterráneas. El daño a los ecosistemas terrestres y en particular a las comunidades vegetales aumenta la vulnerabilidad ante eventos meteorológicos extremos como las lluvias torrenciales, inundaciones, ventiscas y huracanes, lo que retroalimenta el deterioro y la pérdida de los ecosistemas naturales.
El deterioro del medio ambiente afecta el estado de bienestar de la población. La degradación del ambiente se acompaña, en el corto, mediano o largo plazo por la pérdida y el deterioro de los medios de subsistencia y de la calidad de vida de muchas comunidades (especialmente las rurales), lo cual empeora aún más las situaciones de marginación y pobreza. En este sentido, el desarrollo de la sociedad sigue estrechamente relacionado con el continuo y adecuado aprovisionamiento de los servicios ambientales que brindan los ecosistemas, el cual está inevitablemente unido a su integridad y funcionamiento.
El gobierno federal ha promovido estrategias que permitan garantizar la conservación del capital natural nacional y del abastecimiento continuo de los servicios que brindan, orientado bajo un esquema de desarrollo sustentable y sostenido. En general, son tres las líneas de acción dentro de las cuales pueden agruparse a los programas y acciones federales encaminadas a cumplir estos propósitos.
Las consecuencias ambientales de la deforestación, la fragmentación y la degradación de la cubierta vegetal son evidentes en México: van desde el empobrecimiento del paisaje que ha sido sustituido por tierras desmontadas, hasta la erosión de los suelos, siendo este recurso el más importante para la recuperación de las masas forestales. La pérdida de los ecosistemas terrestres también promueve la pérdida de la biodiversidad y afecta su estabilidad y resiliencia. Además, afecta negativamente la disponibilidad y la calidad de las aguas superficiales y subterráneas. El daño a los ecosistemas terrestres y en particular a las comunidades vegetales aumenta la vulnerabilidad ante eventos meteorológicos extremos como las lluvias torrenciales, inundaciones, ventiscas y huracanes, lo que retroalimenta el deterioro y la pérdida de los ecosistemas naturales.
El deterioro del medio ambiente afecta el estado de bienestar de la población. La degradación del ambiente se acompaña, en el corto, mediano o largo plazo por la pérdida y el deterioro de los medios de subsistencia y de la calidad de vida de muchas comunidades (especialmente las rurales), lo cual empeora aún más las situaciones de marginación y pobreza. En este sentido, el desarrollo de la sociedad sigue estrechamente relacionado con el continuo y adecuado aprovisionamiento de los servicios ambientales que brindan los ecosistemas, el cual está inevitablemente unido a su integridad y funcionamiento.
El gobierno federal ha promovido estrategias que permitan garantizar la conservación del capital natural nacional y del abastecimiento continuo de los servicios que brindan, orientado bajo un esquema de desarrollo sustentable y sostenido. En general, son tres las líneas de acción dentro de las cuales pueden agruparse a los programas y acciones federales encaminadas a cumplir estos propósitos.
Suelos
El suelo es un elemento clave para el mantenimiento de la vida sobre la Tierra. Además de ser
el principal soporte de la vegetación, la infraestructura y el hábitat de la biodiversidad, participa
de manera esencial en el funcionamiento de cualquier ecosistema. El suelo, al igual que los
bosques, el agua, e incluso los yacimientos minerales, es un recurso finito que forma parte del
capital estratégico natural de cualquier país. Sin embargo, a pesar de ser el sostén de muchas
de las economías agrícolas del mundo, se encuentra bajo una creciente presión de deterioro
derivada tanto del crecimiento poblacional como de los patrones insostenibles de producción y
consumo globales.
se clasifican en:
CARACTERÍSTICAS DIAGNÓSTICAS
- •Horizontes,
- •Propiedades físicas
- •Químicas
- •Biológicas
LA RELACIÓN CON SUS FACTORES FORMADORES
- •Roca madre
- •Clima
- •Topografía
- •Brota
- •Tiempo
LA DEGRADACIÓN DE LOS SUELOS EN
MÉXICO
Implican la reducción de su
complejidad biológica, de su capacidad para producir bienes económicos como son
la productividad agrícola y el mantenimiento de la calidad del agua y el aire.
CAUSAS DE LA DEGRADACIÓN DEL SUELO
La degradación de los suelos es ocasionada por actividades humanas de muy diversa índole.
En México, las más importantes son los cambios en el uso del suelo asociadas a la agricultura
mecanizada, el sobrepastoreo y el desarrollo urbano e industrial



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