Protocolo de Kioto
El
Protocolo de Kioto fue creado para reducir las emisiones de gases de efecto
(GEI) invernadero que causan el calentamiento global. Es un instrumento para
poner en práctica lo acordado en la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático.
Los
principales GEI en la atmósfera terrestre son las siguientes:
·
Vapor de agua: consecuencia de la evaporación.
La cantidad de vapor de agua en la atmósfera depende de la temperatura de la
superficie del océano. La mayor parte se origina como resultado de la
evaporación natural, en la que no se interviene la acción del hombre
·
Dióxido de carbono: principal responsable del
efecto invernadero. La concentración en la atmósfera es debido al uso de
combustibles fósiles para procesos industriales y medios de transporte. Su
emisión procede de todo tipo de procesos de combustión: petróleo, carbón,
madera o bien por las erupciones volcánicas.
·
Metano: su origen se encuentra en las
fermentaciones producidas por bacterias anaerobias especializadas que se
encuentran en zonas pantanosas, cultivos como el arroz y en las emisiones desde
el tracto intestinal del ganado. También se produce por los escapes de
depósitos naturales y conducciones industriales.
·
Óxido de nitrógeno: Gas invernadero que se
produce principalmente a través del uso masivo de fertilizantes nitrogenados en
la agricultura intensiva. También lo producen otras fuentes como las centrales
térmicas, tubos de escape de automóviles y motores de aviones, quema de biomasa
y fabricación de nailon y ácido nítrico.
·
Ozono: también originado por la quema de fuentes
de energía contaminantes.
Fue
inicialmente adoptado el 11 de diciembre de 1997 en Kioto, Japón, pero entró en
vigor hasta 2005
Además
de los compromisos de mitigación de los países desarrollados, el Protocolo de
Kioto promueve el desarrollo sustentable de los países en desarrollo.


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